El año pasado sobre esta época, Tzu-Heng «Baconjack» se estaba planteando seriamente su carrera. Estaba compitiendo de manera profesional en un popular título battle royale para la organización taiwanesa Flash Wolves, pero no era tan gratificante. Overwatch era el juego con el que había visto la luz su ambición por convertirse en un jugador profesional, y se había prometido a sí mismo que volvería.

No quería renunciar al juego, así que pensó en su situación antes de llegar a una conclusión: «Soy mejor en Overwatch. Antes de retirarme, quiero demostrar a los fans y al público lo que puedo hacer».

Lo que no sabía es que conseguiría tal oportunidad antes de lo esperado. Para los fans que acaban de llegar a la Overwatch League, su nombre suena extravagante, como algo sacado de un desayuno o inspirado en la comida rápida, pero para los seguidores más versados de la región Asia-Pacífico, es un recordatorio de una era ya pasada. En los albores del Overwatch profesional, Baconjack era un campeón doméstico, un representante de la World Cup, y uno de los mejores jugadores de su región. Pese a haberse mantenido al margen del circuito competitivo en 2018, su retorno ha sido de todo menos lento, puesto que se está convirtiendo rápidamente en el favorito de los fans junto a sus compañeros de los Chengdu Hunters.

Baconjack entró primero en Overwatch por esa combinación única entre elementos de shooter en primera persona (FPS) y campo de batalla multijugador online (MOBA), y rápidamente se sintió atraído por el lado competitivo tras conocer el juego de alto nivel con su primer equipo de aficionados, Stay Frosty. «Después de analizar vídeos de partidas y jugar con los compañeros, pensé: "Esto me gusta de verdad"» —recuerda—. «Por aquel entonces, pensé que tenía potencial para convertirme en jugador profesional».

Stay Frosty iban por delante de la competencia en Taiwán, y lo demostraron cuando Baconjack y compañía ganaron los primeros Open de Taiwán, Hong Kong y Macao de 2016 ante el popular —y económicamente potente— ahq e-Sports Club. Ese éxito temprano con Stay Frosty condujo a un contrato con Flash Wolves cuando el equipo estaba reforzando su división de Overwatch para la primera liga de la región, la Overwatch Pacific Championship (OPC) de 2017.

Como jugador, el salto de aficionado a profesional no supuso un gran cambio, pero como competidor y compañero, sentó los cimientos de la carrera de Baconjack. «Jugar como profesional para los Flash Wolves... lo único diferente era que teníamos reglas —explica—. Para mí, era más como un trabajo que creo que me ayudó a desarrollar mi comportamiento, es decir, lo que debía y no debía decir a mis compañeros. Además, aprendí que [los fans] se preocuparán más por cómo te comportas».

Mientras Baconjack se convertía en un profesional consumado, su familia también se abrió a la idea. En su crecimiento, sus padres no se preocuparon demasiado por lo que jugaba o lo que hacía en su tiempo libre, siempre y cuando sacara buenas notas. A Baconjack no le importaban mucho las clases, pero firmar un contrato real y ganar un salario para Overwatch resultaba impresionante.

«La verdad es que mis padres estaban muy contentos —comenta—. Pensaron: "Ah, así que juegas a videojuegos, pero alguien te paga. Eso es estupendo, estamos muy orgullosos de ti"».

En la primera temporada de la OPC, Baconjack se alzó como una de las estrellas de la región, una amenaza real con Tracer que se acabó dando a conocer como «el estudiante brillante». Para los Flash Wolves, ganar el trofeo esa temporada fue casi como una formalidad; ya sabían que eran los mejores. Después de semanas descargando la pistola de Tracer sobre Zenyattas desprevenidos, a Baconjack le llegó una oportunidad aún más grande: un billete de avión hacia su nuevo reto, la clasificación para la Overwatch World Cup en Santa Mónica.

«[La World Cup] fue la primera vez que salí al extranjero para un torneo, y encima para representar a mi hogar —cuenta Baconjack— Pero cuando llegué [a Los Ángeles], me di cuenta de lo que suponía jugar en casa de los Estados Unidos. El público estaba volcado y no dejaba de vitorear al equipo estadounidense. En aquel momento me impresionó la pasión que mostraban. Creo que perdimos confianza por ese mismo motivo y por eso no lo hicimos bien».

Hasta entonces, prácticamente todo le había salido a pedir de boca: el éxito prematuro con Stay Frosty y Flash Wolves, la llamada de China Taipéi... Los Flash Wolves llegaron al evento rodeado de un considerable revuelo que ellos mismos habían provocado. Sin embargo, toda la expectación se derrumbó tan rápido como se había formado cuando China Taipéi cayó ante el equipo de EE. UU. y el de Reino Unido, y los enviaron a casa abatidos y derrotados.

Después de aquello, las cosas no volvieron a ser iguales para los Flash Wolves. En la segunda temporada de la OPC, perdieron en la final contra los coreanos Ardeont con un abrumador 14-0, un registro perfecto ante una plantilla que ahora reside mayormente en la Overwatch League. «La realidad es que teníamos demasiados problemas —se lamenta Baconjack—. Perdimos la concentración después de la World Cup».

Ese fue el momento en el que se suspendió temporalmente la carrera de Baconjack en Overwatch. La OPC no iba a volver para una tercera temporada, y los Flash Wolves abandonaron su equipo a comienzos del 2018. En lugar de continuar en Contenders del Pacífico, escogió seguir a su organización en una nueva dirección, al menos hasta que se parase a pensar en lo que quería de verdad su corazón.

Una vez que decidió regresar a Overwatch, el camino pasaba por Contenders. Al fin y al cabo, no había jugado de forma competitiva durante más de un año y necesitaba tiempo para volver a aclimatarse al juego y a los distintos cambios del metajuego.

Entonces llegó la llamada de los Chengdu Hunters.

«Me sorprendió bastante en aquel momento —admite con una sonrisa mientras lo recuerda—. Creía que iba a China continental para jugar en Contenders, pero alguien me dijo: "¿quieres intentarlo?", y aquí he acabado».

Los Chengdu han permitido a Baconjack aprovechar al máximo su segunda oportunidad. En lugar de jugar a regañadientes el triple tanque y triple apoyo como otros equipos, los Hunters continúan desafiando el metajuego con composiciones cargadas de DPS y, por supuesto, el Wrecking Ball de Menghan «Ameng» Ding.

Lo cual quiere decir que Baconjack normalmente juega con héroes de impacto instantáneo como Widowmaker, Ashe, e incluso su querida Tracer, además de héroes más habituales como Zarya en composiciones 3-3. Desde que volvió a Overwatch y debutó en la Overwatch League, ha demostrado todo el potencial que ya anunció hace 2 años; y encima se lo está pasando pipa haciéndolo con los Hunters.

«Antes de cada partido, siempre hablo con el entrenador y los compañeros sobre el tipo de composición que deberíamos sacar y lo que deberíamos hacer en cada mapa —comenta—. Me alegra mucho que estemos usando algunas composiciones raras para vencer a los rivales».

No es solo Baconjack quien está feliz; los fans, también. El día del encuentro de debut de los Chengdu, ante los Guangzhou Charge, se podía ver a algunos fans, pero ahora tienen legiones de seguidores por internet, en el estadio e incluso entre otros profesionales. Los Hunters le han robado el corazón a mucha gente su estilo único, y, curiosamente, Baconjack no se percata de su alcance.

«Es bueno que tengamos cada vez más fans —dice—. Eso quiere decir que nuestro equipo crece, pero en realidad no sabía que tuviéramos tantos porque me he centrado sobre todo en practicar».

Siempre ha sido el tipo de jugador que se centra en su juego antes que en ninguna otra cosa. Tuvo su cuenta de Twitter durante más de un año, pero, hasta hace poco, no había escrito su primer tuit, en un día de descanso en el que visitó Disneylandia. Si tenemos esto en cuenta, no es de extrañar que su juego actual continúe estando a la par de sus éxitos previos en Overwatch. Por aquel entonces, les dijo a los fans de los Flash Wolves que solo haría retransmisiones si ganaban el final de la OPC. Cuando le preguntaron cuándo haría retransmisiones este año, dio una respuesta muy sencilla.

«¡Cuando seamos campeones!», respondió entre risas.

¿De una fase, o de la temporada? Su respuesta llegó en inglés: «¡De la final!».