La temporada inaugural de la Overwatch League fue grandiosa en todos los aspectos: desde el dominio de los New York durante la temporada regular hasta la prodigiosa mejoría de los London en las eliminatorias, que los llevó a la victoria en el Barclays Center. Entrar en la liga y disfrutar de la competición fue la culminación de mucho sudor y lágrimas para múltiples veteranos de Overwatch, pero no todos fueron tan afortunados.

«Al principio fue una decepción —dice el apoyo de los Paris Eternal Harrison «Kruise» Pond sobre su ausencia en la Overwatch League—. Llevaba mucho tiempo jugando a Overwatch. Muchos amigos y gente con la que había jugado o a la que me había enfrentado sí que se metió en la Overwatch League, así que estaba destrozado».

Pese a competir en numerosos torneos europeos y en la temporada 1 de la OGN APEX, ganar la temporada 0 de Contenders de Europa con eUnited y representar al Reino Unido en la Overwatch World Cup 2016 y 2017, Kruise no estuvo en la Overwatch League 2018. Como veterano experimentado con buenos resultados tanto en casa como en el ámbito internacional, parecía tener asegurada una plaza en la liga, pero la oportunidad se le escurrió entre los dedos.

Se culpa a sí mismo.

«Después de un mes o dos comportándome como un crío, me di cuenta de que, en realidad, la culpa era mía —explica Kruise con aire de madurez—. No me dediqué a una función específica, cometí algunos fallos y, a veces, pequé un poco de autocomplaciente. Después de eso, redoblé mis esfuerzos y me di cuenta de que hay que ir paso a paso para alcanzar tus metas».

Para Kruise, ese primer paso fue hacia atrás para participar una vez más en Contenders. Al principio, a finales de diciembre, anunció un equipo con el nombre «Orgless and Hungry», un claro reflejo de su sentido del humor («sin equipo y con hambre»). Unos meses después dio el segundo paso: aceptó la propuesta de competir en Contenders de Norteamérica.

Al jugar desde casa en el Reino Unido, su latencia era más elevada, pero también lo eran las probabilidades de que la gente se volviera a fijar en él. Destacó con su característico Lúcio después de haber usado a Genji durante un año: volvía a sentirse cómodo. Había intentado demostrar que podía jugar como DPS, pero, si quería tomárselo en serio, tenía que demostrar que era capaz de liderar a su equipo.

«Es bueno que el jugador de apoyo dirija la retaguardia y cosas así —comenta—. Había jugado de apoyo antes y sabía que se me daba bien, así que estaba cómodo en esa función. Fue una decisión sencilla. No me importa la función que desempeñe: solo quiero competir, pero bien».

Eso fue lo que hizo y, tras un año en Contenders y otra aparición en la Overwatch World Cup con el Reino Unido, alcanzó por fin lo que quería y fue fichado como uno de los pilares de los Paris Eternal —el nuevo equipo de expansión europeo de la liga— para la temporada 2019.

Con camisetas con los colores de París y adornadas con un tradicional gallo galo, los Eternal llegaron a la Overwatch League con la intención de representar el orgullo regional de Francia y Europa. Esto implicaba apostar por el talento continental para ofrecerles a los jugadores europeos la oportunidad de demostrar su valía. Aunque ese no fue el principal motivo de que se uniera al equipo, no estaba nada mal como extra.

Nido de novatos

Kruise y otros dos novatos de la liga debaten lo que significa acabar de llegar a la Overwatch League y otros temas.

«Creo que está bien —dice, con una sonrisa—. Evidentemente, estoy muy orgulloso de mis orígenes y quiero demostrar que los europeos somos buenos jugadores. También quiero demostrar que hay más jugadores europeos que se merecen estar en la Overwatch League».

Aparte de ser europeo, Kruise también se enorgullece de ser uno de los cuatro británicos de la liga. No le gustan los sitios más famosos de comida rápida de su país, pero sí su circuito de esports, a pesar de su relativa falta de desarrollo. «La gente siempre se toma en broma el circuito británico y nos subestima, pero obtenemos buenos resultados —comenta entre risillas—. Creo que hay potencial. En mi opinión, somos bastante buenos».

Pese a que le gusta representar a Europa, lo que más le importa realmente es volver a competir al máximo nivel. Siempre surgen los nervios a la hora de jugar sobre el mayor escenario con los mejores jugadores, pero era lo que más ansiaba Kruise: es su sitio.

«No es fácil de explicar, pero me parece más oficial —dice Kruise—. Disfruto con la presión añadida y la adrenalina de jugar frente al público. Lo he vivido muchas veces desde que fui a Corea y jugué algunos meses allí».

El escenario aporta emoción y energía, pero también conlleva dificultades y obstáculos. Los Eternal no han alcanzado aún su mejor forma: no han superado la barrera del 50 % de victorias en lo que llevamos de temporada y no logran dejar huella en el metajuego actual. Aun así, Kruise cree que es solo cuestión de tiempo que el equipo tome forma.

«Estoy seguro de que tenemos los fundamentos para ganar: solo tenemos que poner las cosas en práctica —asegura—. Si tengo confianza y el resto del equipo también, no hay malos rollos. Nos estamos tomando las cosas con calma».

Entre las críticas a los Eternal, a Kruise se le achaca concretamente su exceso de agresividad con su querido Lúcio, pero, como la mayoría de los profesionales, no tiene ningún problema con cargar con ese peso. Aunque procede del lluvioso y gris Reino Unido y dice que, a veces, «hace demasiado calor» en Los Ángeles, no rehúye las críticas más candentes: al fin y al cabo, intenta hacer todo lo que sea necesario para que su equipo gane.

«El público no está al tanto de todo el contexto, pero yo me encargo de muchas de las decisiones y trato de mantener un buen ambiente en el equipo —dice con franqueza—. Mi objetivo es, sobre todo, conservar la estructura del equipo y asegurarme de que todo salga como hemos planeado. Mantener n condiciones la estructura y el ambiente es mi cometido».

Los Paris Eternal han tenido un camino escabroso, pero Kruise sigue al mando, firme junto a su equipo.