Las rivalidades son especiales: tienen unos profundos cimientos que conforman la identidad de los equipos rivales y sus aficiones. Los seguidores se ven cautivados por la lucha, el triunfo y el desconsuelo que experimentan los jugadores cuando se enfrentan en estos duelos, marcados por el deseo de revancha. Cada vez que un rival visita a su equipo, los fans, los jugadores y los espectadores saben que van a volver a vivir las mismas experiencias y emociones que dieron pie a esa pasión la primera vez.

¿Qué distingue a las grandes rivalidades, esas que alimentan las pasiones más encendidas de los aficionados?

Las mejores rivalidades cuentan con una historia de excelencia. Más allá de su pugna concreta, los equipos que las protagonizan suelen dominar sus ligas, pero sus encarnizados duelos datan de hace años y décadas.

Las mejores rivalidades son competitivas. Pese a su impecable destreza y pedigrí, los rivales se reparten las victorias con regularidad.

Las mejores rivalidades implican respeto y aversión a partes iguales. Los adversarios y sus aficiones se detestan, y cada enfrentamiento se trata como si ambos participantes se jugasen su propia existencia. Sin embargo, más allá de ganchos, globos y —en el caso de la Overwatch League— Seísmos, los rivales perciben su mismo talento y hambre de victoria en los jugadores a los que buscan derrotar.

¿Que por qué me importa tanto determinar lo que hace que las rivalidades sean tan fascinantes? Porque creo que es posible que estemos presenciando el desarrollo de la mayor rivalidad de la historia de Overwatch: la de los San Francisco Shock y los Vancouver Titans.

La juventud de los esports de Overwatch implica que rara vez hemos visto a dos equipos en la cúspide de una región. En sus inicios, EnVyUs era el equipo dominante y se alzaba con la victoria en casi todos los torneos semanales. La trayectoria de EnVy, pese a verse interrumpida por una sorprendente derrota ante Rogue en el primer Atlantic Showdown, llevó al equipo hasta Corea del Sur, donde se convirtió en campeón de la primera temporada de la APEX tras imponerse al propio Rogue.

El apoyo Jonathan «HarryHook» Tejedor Rúa, uno de los antiguos componentes de EnVy que quedan en los Dallas Fuel, me acompaña un rato para evocar la trayectoria de su antiguo equipo. «Era una sensación impresionante saber que eres el mejor y que todo el mundo lo da todo por ganar —asegura—. Te sientes genial después de esos encuentros porque sabes que te has esforzado más y te has llevado la victoria».

Le pregunto si enfrentarse a grandes rivales daba una ventaja diferente a EnVy, quizá por tener que demostrar algo. «Sí, sin duda —contesta—. Un ejemplo es la temporada 1 de la APEX. Talespin abandonó el equipo antes de las eliminatorias y Rogue nos escogió para su enfrentamiento pensando que éramos los peores, pero fichamos a Mickie y los humillamos».

Sin embargo, la APEX y la región de Corea tendría muy pronto un nuevo dominador como EnVy: Lunatic-Hai, a quien nadie pudo disputarle realmente ese título a lo largo de las temporadas 2 y 3. Pese a que equipos como RunAway y KongDoo Panthera conquistaron los corazones de muchos aficionados con sus brillantes trayectorias hacia la final, Lunatic-Hai siempre esperaba al final del camino: el jefe definitivo de Overwatch en Corea.

Una versión renovada y completamente francesa de Rogue relevó por fin a EnVyUs como rey de Overwatch en Occidente tras registrar una racha de victorias de tres meses en campeonatos mensuales que culminó con el triunfo en un gran torneo multirregional: TaKeOver 2. Aquella plantilla tuvo que hacer frente a una única némesis: un joven equipo que respondía al nombre Selfless Gaming. Quizá fuese este el único periodo prolongado en la historia de Overwatch en el que dos equipos compartieron un hueco en lo más alto de una región.

Para plasmar cómo fue la sensación de vivir todo eso, he hablado con Benjamin «uNKOE» Chevasson y Dylan «aKm» Bignet —titulares de los Dallas Fuel y exjugadores de Rogue—, y con Brad Rajani, actual entrenador de los Atlanta Reign y antiguo entrenador y propietario de Selfless. uNKOE y aKm coinciden cuando les pregunto qué sentían al saber que todo el mundo aspiraba a derrotarlos.

«Eso sacaba lo mejor de nosotros en cada enfrentamiento, sin duda, porque todos los equipos querían vencernos —explican—. Teníamos que jugar siempre al máximo nivel y practicar más que el resto para conservar nuestro dominio, pero también era algo que sentaba muy bien... porque era un logro tener a todo el mundo en nuestra contra por ser "los grandes"».

Hasta cuando dos equipos tienen un nivel similar, las rivalidades pueden generar la sensación de que uno de ellos es el hermano mayor de la relación, sometido a la permanente presión del otro. uNKOE y aKm tenían esa percepción con Selfless. «Cuando yo jugaba en Rogue, los "hermanos menores" eran eUnited y Selfless —dice aKm—. Los dos estaban siempre a punto de ganarnos en los torneos: la mayoría de las veces, las finales que jugábamos contra ellos eran muy reñidas, pero acabábamos imponiéndonos».

Esos enfrentamientos tan igualados contra Selfless fueron el único obstáculo constante que tuvo que afrontar Rogue para mantener su posición de rey de Overwatch en Occidente y, en cierto modo, les fue de gran ayuda a la hora de preservar el mérito de su trayectoria, porque su rival era un equipo realmente digno. «Individualmente, contaban con jugadores muy buenos que utilizaban sus mejores héroes sin participar en el metajuego —explica el dúo francés—. ¡Todas las finales que ganamos contra ellos fueron 3-1 o 3-2! Mola tener un rival en la competición. Siempre lo dábamos todo para vencer a todos nuestros contrincantes y asegurarnos de mantenernos invictos al final de cada torneo».

Rajani añade: «Cuando te enfrentas a un rival de tu nivel o superior, la personalidad y el carácter se convierten en factores importantes. Se trata de un aspecto que los espectadores pasan por alto fácilmente, pero, si escuchas las comunicaciones entre los jugadores desde el principio hasta el final, se hace muy evidente cómo se contagian. Cuanto más creen en sus compañeros, más fuerte es su base emocional, más resistentes son a la negatividad y más rápido se alimentan de positivismo. En los enfrentamientos contra los oponentes más complicados es cuando este aspecto del equipo se pone a prueba de verdad y es cuando nacen los campeones».

Evidentemente, esta antigua rivalidad fue un semillero de talento para la Overwatch League, pero también representó un punto de inflexión en cuanto a la forma de afrontar el juego que tenían los equipos. Tanto Selfless como Rogue se crecían con un juego agresivo, hasta tal punto que, cuando un equipo «campea» la sala de aparición, los jugadores aún mencionan el nombre de Selfless en sus comunicaciones. Estos dos equipos nos descubrieron el poder de entablar combates adicionales mientras un único jugador se ocupaba de la carga, con el objetivo de convertir el uso de las definitivas en más carga de esas mismas habilidades. El ritmo de las partidas de Overwatch nunca sería el mismo.

¿Os suena de algo? Una vez disputadas las dos primeras fases de la temporada 2019, no hay nadie capaz de hacer frente a los Shock y los Titans..., excepto ellos mismos. Los Titans ostentan el récord de racha de victorias en enfrentamientos, mientras que los Shock cuentan con la mayor racha de victorias en mapas en su haber. Ni siquiera los NYXL en su mejor momento de forma del año pasado alcanzaron este nivel de dominio en la liga. Aquel equipo obtuvo un índice de victorias en mapas del 77 % durante la segunda y la tercera fase de la temporada pasada; por su parte, los Shock y los Titans han mantenido unos registros del 79 % y del 84 %, respectivamente, en las dos primeras fases de este año.

Da la sensación de que los Shock y los Titans juegan a algo completamente distinto al resto de la liga y es indudable que están cambiando la forma en que los equipos abordan la estrategia, como ya lo hicieran Selfless y Rogue en el pasado. Incluso si el metajuego cambiase mañana mismo, las lecciones que han aprendido los equipos al prepararse para jugar contra estos dos gigantes no caerían en saco roto. Overwatch no cuenta con las décadas de existencia de los deportes tradicionales, y ningún equipo ha dominado durante más de un año, pero, en lugar de ver a un equipo flaquear con el tiempo, hemos presenciado como los Shock y los Titans se alimentaban mutuamente para hacerse más fuertes.

Quizá se deba a que las piezas individuales de estos equipos tienen más historia de lo que se aprecia a primera vista. Los Titans son el antiguo RunAway combinado con nuevos apoyos de gran talento y alguien que se ha destapado como uno de los mejores especialistas en Zarya de la liga; entre todos ellos, su experiencia abarca varias temporadas de la APEX y de Contenders de Corea. Los Shock tienen al primer entrenador Da-Hee «Crusty» Park, que parece haber entrenado a la mitad de la liga en algún momento de su vida; a Jay «Sinatraa» Won, que estuvo a la cabeza de la rivalidad con Selfless; y a Dong-Jun «Rascal» Kim, cuya experiencia con KongDoo Panthera en la temporada 3 de la APEX fue una repetición de la dolorosa derrota que sufrió RunAway en la temporada 2 ante Lunatic-Hai.

No son jugadores ni entrenadores normales: estos equipos se crearon para esto. Rajani está de acuerdo y aporta más pruebas de la competitividad de Sinatraa. «Como compañero, Sinatraa siempre ha sido muy maduro para su edad —me cuenta—. En los momentos de mayor presión contra Rogue allá por 2016, solía tomar las decisiones en las partidas y, hasta cuando no lo hacía, estaba supermotivado y solo pensaba en ganar, algo que contagiaba siempre al resto. Es una bestia en los días de competición, no sé cómo expresarlo de otra manera».

Hasta si analizamos cada función, todos los jugadores de estos dos equipos parecen hechos para enfrentarse entre sí debido a unos estilos de juego opuestos. Sang-Beom «Bumper» Park es un Reinhardt atrevido y beligerante, mientras que Matthew «Super» DeLisi juega a la contra con inteligencia. Grant «Moth» Espe dirige a su equipo desde las alturas como un general que aborda el combate con precisión para usar su «bup» en el momento adecuado; por su parte, el Lúcio de Seong-Jun «SLIME» Kim se mueve como el viento y siembra un caos constante. Y así sucesivamente. Tan solo los jugadores de D.Va parecen similares sobre el papel: la rivalidad entre Hyo-Bin «ChoiHyoBin» Choi y Hyun-Woo «JJANU» Choi gira en torno a la anulación de definitivas, una estadística en la que ocupan el segundo y el tercer puesto de la liga, respectivamente.

Tanto a nivel colectivo como individualidad, esta rivalidad es muy real y no muestra indicios de decaer. Y no porque yo lo diga: también les he preguntado a los protagonistas de antiguas rivalidades lo que piensan del actual antagonismo entre los Titans y los Shock.

«Es increíble, como una repetición de EnVyUs contra Rogue —cuenta HarryHook—. Dos equipos de primer nivel con enfrentamientos superigualados: eso es lo que todo el mundo quiere ver».

«La cara de desolación de los jugadores de los Shock tras su derrota en la primera fase me recordó un montón a los altibajos emocionales que vivimos en Selfless cada vez que perdíamos contra Rogue, muchas veces después de habernos pasado todo el día disputando encuentros en el cuadro de perdedores para llegar hasta allí —explica Rajani—. Si estos dos equipos se pasan la temporada entera disputándose el primer puesto... Buf, eso sería una locura».

Los San Francisco Shock, vigentes campeones de fase, inaugurarán la tercera fase a la 01:00 contra los Atlanta Reign de Rajani. Podéis ver todos los encuentros de la temporada 2019 en directo y a la carta en overwatchleague.com, en la aplicación de la Overwatch League, en nuestro canal de Twitch, en MLG.com y en la aplicación de MLG.