Son las 9 de la mañana de un lunes en Burbank, California. Jonathan “HarryHook” Rua se dirige por la senda peatonal, oscurecida por la lluvia de la noche anterior, rumbo al gimnasio Burbank Fitness Club. En el mostrador, la recepcionista lo saluda mientras pasa la tarjeta. HarryHook asiente y enfila directo hacia la cinta de correr.

Su entrenador personal, Paul Buitrago, llega cinco minutos más tarde dando zancadas. Paul representa todo lo que deseas y temes de un entrenador: tiene una alegría contagiosa y una gran sonrisa, pero a la vez siempre te pide una repetición más. Entró al mundo del bienestar físico gracias a la influencia de su madre, que era una oficial de policía de San Francisco. Aquí conoce a todo el mundo.

“Le pedí que entrara en calor antes de que yo llegara”, nos explica Paul. El entrenador conduce a HarryHook a la máquina de remo y le pide que reme 750 metros. “Luces realmente entusiasmado esta mañana”, se burla.

Cualquier fanático del gimnasio reconoce los hábitos de la gente que hace ejercicio. Algunas personas gruñen y se pavonean como si ir al gimnasio fuera la mejor parte de su día. Otros se ríen y bromean, como si necesitaran mantenerse entretenidos para completar su circuito. Por último, están aquellos que permanecen en silencio durante su rutina, aceptando que lo que hacen es por su propio bien.

HarryHook entra en esta última categoría. Mientras rema, mira fijo hacia adelante. Las gotas de sudor comienzan a formarse en la parte trasera de su cuello mientras Paul le pregunta sobre su fin de semana. HarryHook ya está acostumbrado a esto; visita a Paul cuatro veces a la semana.

“¡Lo odio!” , comenta HarryHook más tarde sobre Paul entre risas. “Nos exige todo el tiempo hasta el límite. Siempre estamos cansados. Pero está bien, así es como hay que hacer ejercicio”.

A medida que avanza en su entrenamiento, Paul lo bombardea con indicaciones y afirmaciones.

“¡Fuerza, fuerza, fuerza, cambio!”, grita Paul mientras HarryHook hace una variante de la plancha. “Quiero escucharte decir, ‘¡puedo hacerlo!’”

“Puedo hacerlo”, gruñe Harry con el rostro empapado de sudor.

“¡Este muchacho sí que suda!” , se ríe Paul.

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“Puedo hacerlo”. HarryHook.

Nos encontramos en la mitad del entrenamiento y HarryHook comienza a animarse; sus ojos se ponen cada vez más grandes. Mientras levanta las pesas, se puede entrever que su sonrisa. “¡Así se hace, sonreír hace bien al abdomen!” , lo anima Paul. “¡Vamos, entrena a lo grande!”.

Luego de hacer ejercicio, HarryHook se sienta en la sala. Está empapado, pero tiene una sonrisa de lado a lado. Antes de unirse a Dallas Fuel, nunca había pisado un gimnasio. Ahora, no solo tiene cuatro sesiones semanales de entrenamiento, sino que a veces ejercita por su cuenta.

“Siempre quise hacer algo con mi cuerpo, porque tú sabes... soy gordo, así que...”, confiesa riéndose. La dificultad no se encuentra necesariamente en la actividad física, sino en la buena alimentación. “Últimamente como un montón de pollo”, explica. “Y cuando me refiero a un montón, es realmente un montón. Cinco días a la semana. Luego, intento tener un día libre para comer pizza o cualquier otra cosa que yo quiera. Sin embargo, a veces es realmente difícil. Suelo pensar, ‘Uf, voy a comer un poco de helado, no me importa’”.

La determinación de HarryHook no solo se ve reflejada en su apariencia. Para él, el mayor descubrimiento de su recorrido por el mundo del bienestar físico es su actitud hacia a la vida. “Antes, no confiaba en mí mismo ni en cómo me veía. Aún hoy, no considero que me vea súper bien”, acota con modestia. “Así y todo, me siento con más confianza que nunca”.

Sus ojos se dirigen rápidamente hacia la entrada, donde Pongphop “Mickie” Rattanasangchod, el muchacho de la sonrisa imborrable, se acerca a la puerta delantera. “¡Uf, lo odio!”, exclama sonriendo mientras Mickie se aproxima.

Ahora es el turno de Mickie, y HarryHook vuelve al gimnasio para hacer otra ronda de ejercicio aeróbico.

“Es mejor venir al gimnasio por la mañana”, explica Mickie. “Por lo general, la gente se despierta, se da una ducha y luego practica. Pero si tienes que venir al gimnasio a la mañana antes de las prácticas, tienes que despertarte más temprano. El gimnasio te despierta el cuerpo”.

El Mickie que vemos en el escenario de la Liga Overwatch, tanto ante las cámaras como durante sus transmisiones, es el mismo Mickie con quien Paul tiene que trabajar en el gimnasio: un muchacho gracioso y con una gran determinación. En su caso, definitivamente entra en la segunda categoría de los habitués del gimnasio, la clase de personas que silban mientras entrenan.

Mientras Paul demuestra lo que quiere que Mickie haga con la pesa rusa, Mickie bromea, “¿Por qué tenemos que hacer esto?”.

“Pregunta demasiado”, confiesa Paul entre risas. “Nunca tuve un cliente tan preguntón”.

“¿Por qué? ¡¿Pero por qué?!” , grita Mickie antes de tomar la pesa rusa y hacer exactamente lo que le piden.

“Respira”, le recuerda Paul.

“¡No puedo respirar!” , responde Mickie, respirando con total comodidad.

Mickie tiene la costumbre de copiar todo lo que dice Paul y repetirlo como un loro. Y cuando decimos que repite todo, nos referimos desde las indicaciones para respirar y hacer fuerza hasta frases como “gran trabajo” y “vamos, campeón”, cosa que hace que todos estallen de la risa. A primera vista, parecería como si Mickie estuviera burlándose de él. Sin embargo, a medida que avanza en su entrenamiento, esta costumbre de copiar a Paul parece motivar a Mickie a esforzarse más. Mickie podrá quejarse y burlarse de Paul, prácticamente el único recurso disponible para quienes cuentan con un entrenador personal, pero siempre completa los ejercicios a la perfección e incluso supera las repeticiones esperadas.

“Paul nunca cierra la boca”, bromea Mickie. “Solía decir ‘entrena a lo grande’ todo el tiempo. También decía ‘¡flexiona!’. Ahora, todos en el equipo saben que si yo digo FLEXIONAAAAAA estoy haciendo referencia a Paul”.

A diferencia de HarryHook, Mickie no era ningún extraño a los gimnasios antes de unirse a Dallas Fuel. A pesar de ello, confiesa que entrenar con Paul es mucho más intenso. “Siempre intenta exigirme para que me supere a mí mismo”, agradece Mickie. “Cada vez que le digo, ‘No, no, no’, el me responde ‘¡Más, más, más!’. Si él me pide que haga dos repeticiones más, yo las hago, pero luego me dice, ‘¡Tres, continúa!’”.

Si bien los resultados físicos de Mickie se encuentran a la vista de todos en las redes sociales, hay algo mucho más allá del interés estético. Para él, se trata más bien de ofrecer la mejor versión de él mismo a Dallas Fuel. “Tengo todo esto gracias al equipo”, explica. “Ellos pagan para que tenga un entrenador personal, así que doy lo mejor de mí”.

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Mickie haciendo flexiones de brazos con pesas.

Paul está contento con el trabajo que HarryHook y Mickie realizan para su bienestar y sonríe con orgullo cuando le preguntan sobre las transformaciones de sus clientes.

“Creo que es una de las partes más felices de mi trabajo, porque es algo que va mucho más allá de meramente lo físico”, admite. “Cuando ves que los resultados son tangibles, es una sensación fenomenal. Eso demuestra que el trabajo que realizamos marca una diferencia. No solo estamos fortaleciendo nuestra confianza, sino que además comienza a transmitirse y manifestarse en nuestro cuerpo. Realmente creo que si entrenas tu mente, y haces un gran trabajo interior, tu cuerpo se amoldará a eso”.

Paul acompaña a sus clientes tanto dentro como fuera del gimnasio. Asiste a sus encuentros en la Blizzard Arena y les tiene un gran respeto como atletas. “Creo que los jugadores profesionales deberían recibir mucho más crédito y respeto por lo que hacen”, critica. “Tienen días con jornadas de 12 a 14 horas. Transmiten, practican, juegan y hacen entrevistas. Hacen muchas más cosas de las que nosotros alcanzamos a ver en cámara”.

Debido a los gestos repetitivos que realizan mientras compiten, el entrenamiento de Paul se centra en corregir la postura y los movimientos, lo cual tiene una doble ventaja. “Es genial para el cuerpo y a la vez mejora la resistencia mental”, argumenta.

Según Paul, dicho fortalecimiento beneficia a cualquiera que se encuentre en una situación difícil, no solo a los jugadores profesionales. “Imagínate que estás deprimido, algo nada fuera de lo común para un atleta que se encuentra de viaje o lejos de su familia. El bienestar físico y el ejercicio deberían ser siempre prioridades para mantener una vida saludable y equilibrada. Es un canal positivo y saludable al cual puedes acudir”.

Quienes hayan visto a HarryHook y a Mickie realizar una transformación tanto interna como externa, estarán preguntándose cómo pueden lograrlo ellos también. A esta pregunta, Paul responde que se trata de desafiarse a uno mismo.

“Toma la iniciativa, haz la prueba”, alienta. “Si el entrenamiento presencial resulta demasiado exigente para ti, existen entrenamientos en línea que pueden quedarte más cómodos. También, puedes encontrar un entrenador como yo que te impulse y desafíe, una persona que se asegure de que estás utilizando una técnica adecuada y que estás divirtiéndote en un entorno seguro”.

Por su parte, Mickie siente que la gente sobrevalora la idea de ponerse en forma, cuando en realidad debería prestar atención a su salud.

“Si estás con los videojuegos todo el día y nunca sales a la calle, creo que necesitas hacer un cambio”, recomienda. “Ve y haz alguna actividad. Anda en patineta, haz surf, cualquier cosa. Sal a mover el cuerpo. Si solo te dedicas a jugar, comer y dormir, no tienes una vida normal. Tu salud se deteriorará rapidísimo. La mejor manera de maximizar tu tiempo es ir al gimnasio”.

Si alguien se siente demasiado inseguro como para hacer ejercicio en público, o bien siente miedo o presión por ello, HarryHook, el debutante en el gimnasio, recomienda que actúe de manera egoísta y piense en su propio bienestar.

“Sentirse bien con uno mismo es lo más importante de todo”, insiste. “Allí se encuentra mi motivación. No tengan miedo, no tiene ningún sentido. Simplemente háganlo”.

Fotos y GIF de Margaret Lee.

Paul Buitrago es un entrenador personal que trabaja en Burbank. Puedes encontrarlo en Twitter, Instagram y Facebook. Paul se encuentra disponible para responder consultas. Agradecemos al gimnasio Burbank Fitness Club por permitirnos tomar fotografías.